¿Qué tan cierto es eso de que los niños
cuando quieren son verdaderamente malos? ¿Cómo se entiende eso de que pueden
llegar a ser muy crueles entre ellos mismos y con los demás? Uno se asombraría
de los pensamientos maléficos que surgen dentro de ellos, muchas veces, creo
yo, sin querer. Pensamientos que surgen frente a una situación desconocida o
que ven como los adultos lo realizan y como se supone que somos “ejemplos a
seguir” lo toman como una acción a seguir.
Cuando pienso sobre si ¿los niños son
malos o no? ¿Si vienen con el gen maléfico?, o si ¿ellos repiten lo que
aprenden? Viene a mi mente una película que vi recientemente llamada Abel. Una
película que relata la historia de un niño, valga la redundancia llamado Abel,
y su entorno familiar. Pero este niño es especial, porque cuando su padre les
abandona, el cae en una crisis nerviosa que provoca su encierro en una clínica
para enfermos mentales. Poco a poco con ayuda de su madre, al regresar a casa,
se recupera pero su recuperación lleva consigo nuevas actitudes en Abel que
toma el papel de señor de la casa y padre de familia frente a sus hermanos y su
familia, que por temor a que enferme de nuevo no lo contradicen. Se suscitan
una serie de eventos desafortunados y afortunados que provocan que al final
Abel, vuelva a recaer para que finalmente vuelva a internarse en un clínica
para enfermos mentales.
Cuando uno ve esta película, como dije
antes, piensa en esto de los niños malos, que repiten lo que ven, que no saben
cómo reaccionar y reaccionan de la peor manera. Pero además de lo ya
mencionado, recuerdo a Lovecraft y su estética del horror. Esta película no es
de miedo, pero aun así nos horroriza con las acciones de Abel, y nos horroriza porque
está película sacude nuestra cotidianidad a una distancia prudencial. El arte
del horror, dice Lovecratf, toca las cuerdas más sensibles del corazón humano,
y Abel verdaderamente toca las cuerdas más metidas. Uno piensa como un niño
puede llegar a hacer tanto, la situación en sí misma horroriza. Por ejemplo,
durante la historia Abel mira una discusión que mantiene su madre con su padre recién
llegado sobre la satisfacción sexual, y esa misma noche Abel, imitando su papel
de padre de familia, decide que él debe ser el encargado de hacer eso. Sólo esa
escena pone los pelos de punta.
Retomando el tema de que los niños son
malos, yo creo que sí. Me ha ocurrido que he visto como niños hacen daño a
otros premeditadamente. Pero mantengo mi hipótesis de que ellos repiten lo que
aprenden o lo que ven; por ejemplo, Abel repetía lo veía, lo que le rodeaba
muchas veces entendiendo y otras no. La otra hipótesis que mantengo es que a
más de repetir lo que ven, las reacciones maléficas maquiavélicas se deben a
que no saben como reaccionar frente a distintas situaciones. Entonces frente a
desconocimiento, repito lo que veo.
Abel, es una película que recomiendo
ver. Dirigida por Diego Luna y tiene como productores a Gael García Bernal y John
Malckovich. No es una película para sentarse con una funda de canguil y ver, es
una película que disfrutas sentándote a verla y sobre todo entenderla y quien
no quita horrorizarte un poco.

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