2 de octubre de 1968, una fecha que para
nosotros y muy probablemente para el mundo entero no significa absolutamente
nada más que una fecha en el calendario, pero que; para México y todos sus
habitantes que vivieron y sufrieron la masacre de Tlatelolco es un recuerdo trágico, un grito ahogado, una
lágrima perdida, la inocencia arrancada de raíz, el alma absorbida de miles de
estudiantes que se reunieron ese día para exigir lo que por derecho era suyo.
Han pasado ya 44 años, y la gente sigue reuniéndose en la Plaza de
las Tres Culturas, algunas personas son jóvenes en relación al hecho y van a
recordar a familiares ya muy viejos que nunca conocieron, otros son los mismos
estudiantes que lograron sobrevivir, ahora viejos y canosos, y están los que ya
no están que se congregan en el viento y recuerdan el momento exacto de su
desaparición.
Muchas personas en México recuerdan este
hecho, asisten a marchas en las que gritan ¡NO SE OLVIDA! Se congregan miles y
miles con fotos en sus manos, tristeza en sus rostros, ellos no lo olvidan.
Pero que pasa para aquellos que poco conocemos, el internet y los datos
históricos nos dan una idea, más no son suficiente, aún queremos saber ¿qué
hubo detrás de la masacre y asesinato a más de 300 estudiantes, reunidos en Tlatelolco?
Desde
que sucedió este fatal hecho, la historia ha dado vida a tantos testimonios: escritos,
visuales, auditivos. Que a más del internet, nos muestran esa realidad vivida
en 1968.
Es con este hecho, que uno descubre que
el arte mexicano en el cine no sólo relata historias de amor con cantantes del
momento, sino que puede llegar a reflejar una realidad propia y hacer que el
mundo se sienta identificado con ella.
Es durante estas fechas donde uno, al
poner en el buscador 2 de octubre de 1968, encontrará en sus primeros
resultados tres videos (2 documentales y una película) que relatan paso a paso
lo sucedido en el miting de las Tres
culturas, estos son: Tlatelolco: las claves de la masacre, El grito- México
1968 y la película Rojo amanecer.
Cada una a su manera cuenta la historia,
pero las tres se unen en mismo camino el no olvidar. La primera es un
documental dirigido por Carlos Mendoza, en este se reúne todos los productos
cinematográficos existentes sobre la masacre, además trata de identificar la
participación militar y policial en este hecho. En este documental se evidencia
un gran tesoro visual y narrativo, ya que abordo todo lo ocurrido a través de
una mirada científica, debido a que los trabajos que se habían realizado se
distinguían por su tono reflexivo. Ganador del 2do Premio Coral del Documental
en el Festival de la Habana, 2003, evidencia
que lo que se quería mostrar es la verdadera causa de los acontecimientos
del 2 de octubre de 1968 desde la descripción del origen y la ruta que
siguieron las balas en Tlatelolco, importante verlo antes que nada, es
interesante, soberbio y a la vez cruel y real.
El segundo El Grito- México 1968 es más enternecedor aún ya que son los
testimonios captados por los estudiantes del Centro Universitario de Estudios
Cinematográficos, quienes tomaron lo que tenían a su alcance y salieron a
grabar y retratar el movimiento. Las imágenes conmueven, asustan, amedrentan, y
una se hace la pregunta que ¿cómo se permitió esto si supuestamente somos una
sociedad civilizada? El Grito, logra
captar y conmover el corazón para la estocada final.
Finalmente, llegó a mis manos la
película Rojo Amanecer, dirigida por Jorge Fons. Ésta narra la historia de una familia que se
ve implicada en los sangrientos hechos del 2 de octubre. Desde el comienzo,
empieza a conmoverte, sientes la desesperación, la impotencia, el miedo y el
rechazo a todo tipo de violencia. Una película muy bien lograda, que a pesar de
los años sigue vigente en la memoria del colectivo.
Dicen que un país se diferencia y
distingue por el grado de cultura que presenta. México le acertó con estas tres
producciones, ya que no sólo muestran el dolor vivido sino que es recordatorio a
la gente de no olvidar de donde proviene y las batallas que tuvo que pelear
para llegar al punto más alto y volar. Uno puede escoger cualquiera para ver,
pero si une las tres hará esa realidad suya.
Es momento de dejar de ver, películas
con osos de peluches que hablan, amores prohibidos, vampiros, etc., y empezar a
buscar y ver buen cine, aquel que cumple con su función de narrar historias y acontecimientos, ver aquel cine
al que se le considera un séptimo arte.

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