Jefferson Pérez. Un Incansable Luchador por sus ideales
Faltan exactamente 6 minutos para las ocho de la noche del día viernes 15 de agosto; toda mi familia se ha dado cita, en mi casa, y armados de bombos y platillos nos disponíamos con todo el ñeque que puede haber a apoyar al ecuatoriano favorito de todos Jefferson Pérez, todos juntábamos nuestras manos para poder mandar toda nuestra fuerza a Beijing, toda nuestra fuerza a Jefferson.
Anteriormente, los medios de comunicación venían anunciando que a las 20 horas de este día, nuestro representante ecuatoriano Jefferson Pérez, correría los últimos 20 kilómetros de su vida atlética en búsqueda de conseguir el oro de las olimpiadas Beijing 2008. La expectativa ha sido grande por parte de todos los ecuatorianos grandes y pequeños; finalmente, ha llegado el día, la carrera empezó puntualmente. Jefferson, aplicando por segunda vez su técnica que le dio la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo Osaka 2007, se colocó en los primeros lugares del grupo de marchistas de todos los países. Con mi familia seguimos muy de cerca los pasos de este gran hombre, una vez completada la vuelta en el estadio “Nido de Pájaro”, Jefferson y los demás participantes abandonaron el mismo para dirigirse a la calle que serviría de circuito para esta carrera.
Tras un pequeño bajón, Jefferson se ubica en la posición séptima cuando se recorrían los primeros cuatro kilómetros; sin embargo, con el espíritu de luchador que lo define volvió a ponerse al frente.
Cuando ya iban 14 kilómetros recorridos, “Jeff” como lo llamamos cariñosamente todos los ecuatorianos, se ubicó en la tercera posición detrás del conocido español “Paquillo”, como bien lo dijo Jefferson “la competencia va a ser dura”.
Nuestro querido ecuatoriano, pasados los 16 kilómetros, bajó el ritmo que llevaba, lo cual permitió que el ruso Valery Borchin, lo aventajara con apenas 4 metros, más tarde se distanció de Jefferson por lo menos unos 30 metros.
Yo opino que cualquier deportista podría bajonearse con algo así, pero mi Jefferson como yo le digo, que no es cualquier deportista no se rindió y siguió dando todo de sí, Consiguiendo para el ecuador la medalla de plata, que nos da un segundo lugar en el podium; pero que no altera el lugar que tiene este ecuatoriano en cada uno de nuestros corazones: el primero, el grande.
Tras apagar la televisión por unos momentos, decido escribir esto, reconocer la gran trayectoria que tiene nuestro marchista ecuatoriano, su sentido del humor, su gran carisma. Recuerdo que con tan solo 22 años, aquel joven cuencano obtuvo la primera medalla de oro para el Ecuador en Atlanta 1996; todos vimos aquella imagen en la que “Jeff” recibe, con ojos emocionados, su primera medalla olímpica, con este reconocimiento empezaría a recorrer un camino lleno de gloria, pero sobre todo lleno de humildad.
Jefferson Pérez Quezada, nacido en Cuenca el 1 de Julio de 1974, es y será siempre un gran ejemplo por seguir, no sólo por los jóvenes, sino también por el Ecuador entero: este gran hombre, sin importar su estatura, nos ha dado a todos un ejemplo viviente de tenacidad, fuerza, entrega y sacrificio. Talvez no se pudo lograr tan anhelada presea, el oro olímpico, pero para mí él siempre será el campeón, modelo que imitar que nos demuestra que todo es posible lograr, que nos demuestra, como dice la canción:
Con fe lo imposible soñar,
al mal combatir sin temor,
triunfar sobre el miedo invencible,
en pie soportar el dolor.
Amar, la pureza sin par,
buscar la verdad, el error,
vivir con los brazos abiertos,
creer en un mundo mejor,
y luchar hasta el último aliento
por ser siempre fiel a un ideal”
Jefferson, gracias por todo lo que nos has dado y enseñado, tú siempre serás un triunfador que has luchado por salir adelante y que has defendido con todas las fuerzas de tu ser tu ideal Jefferson Pérez, el ECUADOR TE DA LAS GRACIAS.
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